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Publicado el 18 de agosto de 2026 · 3 min de lectura

Melasma y manchas: por qué aparecen y qué funciona de verdad

El melasma no se cura con una sesión ni con una crema milagrosa. Te explico por qué aparece, qué lo empeora y cómo lo trabajamos por etapas.

Por Lucy Castillo

Melasma y manchas: por qué aparecen y qué funciona de verdad

De todo lo que trato, el melasma es lo que más paciencia exige —de mi parte y de la tuya—. Y es también donde más gente llega decepcionada, porque ya probó tres cremas, dos tratamientos y algo que le recomendaron en internet.

Vamos a poner las cosas claras.

Qué es y qué no es

El melasma es una hiperpigmentación que aparece en zonas simétricas del rostro: pómulos, frente, sobre el labio y a veces el mentón. No es lo mismo que una mancha solar suelta ni que la marca oscura que deja un grano (eso se llama hiperpigmentación postinflamatoria y se trata distinto).

Lo que lo dispara casi siempre es una combinación de tres cosas:

  • Hormonas: embarazo, anticonceptivos, tratamientos hormonales. Por eso lo llamaban "la máscara del embarazo".
  • Sol y calor: el sol lo enciende, pero el calor también. Acá eso importa: la cocina, el secador y las horas de sol al mediodía cuentan.
  • Predisposición genética: hay pieles que simplemente pigmentan más fácil, sobre todo en fototipos medios y altos, que son la mayoría en la costa.

Por qué "no se quita"

Porque el melasma no es una mancha en la superficie: es una célula que aprendió a producir pigmento de más y sigue haciéndolo. Puedes aclarar lo que está arriba, pero si el estímulo continúa —sol, calor, hormonas—, vuelve.

Por eso yo nunca hablo de "quitar el melasma". Hablo de controlarlo. Y controlado se ve muy bien: piel pareja, sin esa sombra que te obliga a maquillarte todos los días.

Lo que sí funciona, en orden

1. Protección solar, sin negociación. SPF 50+ con filtro físico o con color, todos los días, reaplicado. Si esto no está, lo demás es plata perdida. Lo repito porque es literal: el 70 % del resultado está aquí.

2. Despigmentantes en casa. Activos como el ácido tranexámico, la niacinamida, el ácido azelaico o la vitamina C, según lo que tu piel tolere. Se usan de forma sostenida durante meses, no días.

3. Peelings químicos progresivos. Concentraciones bajas, sesiones espaciadas. En melasma, ir con todo desde el principio es contraproducente: si inflamas la piel, el melasma responde pigmentando más. Menos es más.

4. Mesoterapia con activos despigmentantes. Lleva el activo justo a la profundidad donde está el problema.

5. Mantenimiento, siempre. Cuando llegamos al tono que buscábamos, no se suspende todo de golpe. Se baja la intensidad y se sostiene.

Lo que lo empeora

  • Los peelings agresivos o hechos sin criterio.
  • El láser mal indicado. En melasma, mucho calor puede rebotarlo peor que antes.
  • Las cremas de venta libre con hidroquinona sin control, muy comunes en el mercado informal. Usadas mal generan ocronosis, que es una mancha gris azulada permanente. Esa sí es difícil de revertir.
  • Rascar, exfoliar de más o dejar de usar protector "porque ya estoy mejor".

Cuánto se demora

Con constancia, los primeros cambios visibles aparecen entre la sexta y la octava semana. Un resultado sólido toma entre tres y seis meses. No es rápido, y prefiero decírtelo antes que venderte una expectativa que no se va a cumplir.

Prefiero que te vayas sabiendo que son seis meses, a que vuelvas en tres semanas decepcionada porque te prometí un mes.

Cómo empezamos

Con una valoración. Miro el tipo de mancha, la profundidad, tu fototipo y qué has usado antes —eso último es clave, porque muchas pieles llegan sensibilizadas—. De ahí sale un plan con lo que hacemos en cabina y lo que sostienes en casa.

Escríbeme por WhatsApp y agendamos la valoración. Y si estás embarazada o lactando, cuéntamelo de una: hay activos que no podemos usar, pero sí tenemos por dónde trabajar.

  • Manchas
  • Melasma
  • Tratamientos faciales

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